domingo, 3 de mayo de 2015

Un domingo de mayo...



Llevo 7 primeros domingos de mayo con el título de MAMÁ que es de esos títulos en los que una nunca se termina de graduar, título vitalicio que debería además de ser ganado día a día, también debería venir con un puñetero manual de instrucciones.

Hace 7 años que me llaman MAMÁ, a gritos, llorando, berreando, con besos, con una sonrisa zalamera, riendo, cuando tiene sueño, cuando tiene sed, cuando tiene hambre, cuando tiene frío, cuando tiene calor, cuando quiere camelarme para conseguir algo, cuando está ñoña, cuando quiere que le de las ultimas chucharadas del yogur, las ultimas cucharadas de la sopa, cuando quiere que le limpie el culo, para despertarme, para desearme buenas noches, por vicio y porque sí.

7 años en los que MAMÁ es la palabra que más escucho, con diferencia, desde que abro los ojos hasta que los cierro.

7 años y todavía ando buscando las palabras que expliquen este sentimiento que me desborda al ver su sonrisa cada día, al verme reflejada en el brillo de su mirada, al apreciar esa luz que desprende cuando se le ocurre alguna trastada o cuando logra algo, la imnensidad que me arrolla con tan solo decir te quiero.

7 Días de la Madre y aún me pierdo buscando las palabras que expliquen un amor tan inmenso, tan pleno, tan intenso, tan salvaje, tan instintitvo, tan animal que sólo fui capaz de entender en el momento que tuve a mi hija por primera vez en mis brazos.

Tras una mañana igual a cualquier domingo que se precie donde pasé de ser la madre más guapa y buena del mundo a ser la más mala del universo, peor que Maléfica cuando es mala reconcentrada, todo un genial rato lleno de que no quiero colacao, que no quiero ducharme, que no quiero peinarme, que  no quiero ponerme esos pantalones, que no quiero ponerme esas botas, que no quiero una coleta...  Por fin salimos de casa a dar un paseo por el mercadillo goyesco y ella sigue a lo suyo, que quiero un colgante, que quiero unos pendientes, quiero pipas garrapiñadas hasta que me salgan por las orejas, que quiero comer comida china hasta que explote. Volvemos a casa...

Bebé: Mamá, mamá, mamá...
Yo: Bebé me vas a borrar el título que quieres?
Bebé: ahora vamos a ver una peli?
Ojos Negros: No, ahora tú te vas a ir a ver los dibujos y vas a dejar que mamá se duerma la siesta tranquila y sin molestarla que es el día de la madre
Bebé: mira papá LOS DIAS DE LAS MADRES ESTAN PARA MOLESTAR A LAS MADRES, COMO TODOS LOS DIAS.
Yo: tu di que si, xoxete mio, que justo pa'eso estamos las madres...


Pues va a ser que no se explicar que es ser madre, pero desde luego Bebé sabe prefectamente para que son las madres...