lunes, 13 de abril de 2015

25 años...



Era un 13 de abril, viernes santo para mas señas, cuando a las 17:30 de la tarde, recorri un pasillo con el olor a aseptico que siempre acompaña a los hospitales, al final del pasillo sentado en una silla de metal (en aquellos años aun no se estilaba el PVC) esta sentado tu padre, con sus hombros caidos, la cabeza apoyada contra la pared, y pense que estaba rezando, cuando giro la cara para mirarme, vi un hombre con 100 años en la mirada y mil canas mas que el que me habia dejado en casa esa mañana.

Me sonrio cansado señalandome a un pequeño pasillo, mis pasos se apresuraron no pregunte donde estarias, simplemente entre y lo supe, te vi entre bebes miniaturas, eras un bebe gigante rodeado de chupetes de todos los colores, en ese momento estabas tranquilo y yo pegue las manos y la frente contra el cristal frio que nos separaba, deseando poder tocarte, odiando verte alli, tratando con todas mis fuerzas transmirte que te queria...


Recuerdo que fui a verte todos los dias que me fue posible, con 11 años uno no tiene mucho poder de decision que digamos. Despues estuve contigo todo el tiempo que me era posible, recuerdo biberones, pañales, baños, primeros pasos, varicela, alguna que otra fiebre, siestas en mis brazos, noches en las que te colabas en mi cama, recuerdo como te tocabas la oreja cuando tenias sueño, dias de playa, dias de campo y tu siempre conmigo...

25 años en que llegaste a mi (nuestra) vida. 25 años, mi bebe gigante, mi niño, mi enano, mi gordi, mi oso. 25 años y como aquella tarde pegada a un cristal, solo me sale decirte YO TE QUIERO Gracias por existir, hermano.


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