jueves, 24 de julio de 2014

Una vez al año...

 

Estaba en el patio comiendo pipas después de una batalla encarnizada con pistolones, globos, botellas y hasta cubos de agua que dejó como víctimas absolutamente todas las camisetas de niños y padres cuando mi vecina V me dice:

V: Oye Bárbara ¿qué estas leyendo ahora?
Yo: Pffff, nada tía, terminé  Dragones Celestiles y llevo dos días sin saber que leer, que no se me antoja nada.

V es una enganchada a la lectura erótica-festiva igual que yo entonces me dice

V: Pues mira el viernes antes de irnos de vaciones te paso el discoduro con los libros, pero estan en epub
Yo: Del carajo, ya los iré yo pasando cuando vea
V: Vale, ahora cuando subamos a casa te paso unos libros por correo que están bien, a ver si te animas.
Yo: Si son de bdsm mejor no me lo mandes... que manda huevos, el mal que ha hecho las 50 sombras de los pelotes en la literatura erótica-festiva, no puede una leer un folleteo sin que sea bdsm y la verdad es ahora mismo como que no me apetece ni una mijita que me aten a la pata de la cama ni que me den azotes en el culo ni na,  "fite tu" que tengo como ganas de volver al lado vainilla de la vida, aunque sea un ratito.
 
Justo terminando la frase oigo un ruido como a bicho ahogándose, una cosa extraña entre tos y risa que me hace mirar al otro banco rápidamente y ahí está mi vecino R con los ojos saliéndose de las órbitas sin saber bien si traumatizarse para toda la vida, reirse hasta morir o calcular las posibilidades de inducir a su mujer a la lectura de moda. Si es que esto de leer una vez al año... no hace daño

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